Reseña y comentarios de libros: La construcción ideológica del curriculum chileno de Historia y Ciencias Sociales de Renato Gazmuri

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Por Nicola Silva

La presente reseña cumple una doble función, ilustrar sobre la investigación doctoral de la tesis de Renato Gazmuri publicada por la Universidad Autónoma de Barcelona en septiembre del año 2013 y sintetizar la misma en vistas de un debate que resulta fundamental, para el mundo de la organización de los trabajadores de la educación y la estudiantil, el cual es aún poco manejado en su vertiente histórica y conceptual.

La investigación tiene por objetivo demostrar las ideologías subyacentes en la construcción curricular del área de historia y ciencias sociales en Chile en el periodo que va desde el retorno de la democracia representativa en Chile hasta el año 2013 donde el texto trabajado ve la luz. Para cumplir dicho objetivo el análisis se basa en tres instancias a lo largo del tiempo: La construcción del marco curricular en los 90’s, el ajuste curricular del año 2009 y la construcción de las bases curriculares en el año 2012/2013. Este desarrolla un marco teórico donde fija dos componentes claves referentes -en primer lugar- a las creaciones o modificaciones del curriculum, donde analiza los grados de presencia de cinco ideologías en su expresión pedagógica (Conservadora, neoliberal, liberal, critico-disciplinar y critico-pedagógica), y –en segundo lugar- con la ejecución del mismo y la influencia que tienen las pruebas estandarizadas que mayormente se relacionan con el área, es decir, con el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) y la Prueba de Selección Universitaria (PSU).

Las ideologías presentes se dirimen entre dos polos según su carácter: La transmisión cultural y la transformación cultural. A su vez, la presencia de dichas ideologías en cada creación o modificación tendrían, según como lo señala el autor, como aspecto clave la negociación. Esta tiene una vertiente proveniente de las instancias intra-burocraticas presentes en el Estado y del debate generado en el espacio público siendo además la aseguradora de que no exista un monopolio ideológico sino una mixtura con distintas jerarquías de influencia.

En el tratamiento de su investigación, Gazmuri desarrolla un espacio para cada instancia de cambio curricular dando cuenta no solamente del perfil ideológico que predominan en cada versión, es decir, sus finalidades, criterios de selección de contenidos y orientaciones sobre la enseñanza, sino que también analiza los niveles de apertura democrática en la creación de cada una de estas señalando una evidente correspondencia entre la forma ideológica que adoptan y la participación político/social que tienen. A continuación, reseñamos en breve cada una de estas instancias:

El proceso de creación del marco curricular consistió en la generación de un borrador por parte de equipos ministeriales y dos comités consultivos (uno de orden político y otro académico). Este fue sometido a una consulta nacional la que por medio de una reelaboración entre docentes y especialistas termino siendo socializada en una jornada donde se detuvieron las clases y se comentó la propuesta por medio de instrumentos cerrados. Los principios dominantes en este caso se sitúan entre la ideología liberal (en tanto proceso de construcción como una mediación entre diversidad y cohesión nacional) y las ideologías criticas (en tanto tratamiento de los contenidos y orientaciones) pero con importantes concesiones a la ideología conservadora, atentando de esa manera a la coherencia interna de la propuesta. De dicha manera parece corresponderse este marco con el concepto de democracia protegida que se utiliza para el análisis de los fenómenos de la época.

Por otra parte, el proceso de ajuste curricular del año 2009 no se trató de una reforma profunda al curriculum nacional, sino que solamente consta de una serie de modificaciones en el mismo sentido que ya hemos ilustrado, favoreciendo en esta versión su implementación didáctica. El proceso de discusión consistió en la creación de un borrador sometido a una ronda de discusión entre especialistas (didactas, formadores de profesores, directores y docentes) que daría paso a un segundo borrador que fue socializado en una consulta pública. El autor destaca la ausencia de personajes del mundo político (haciendo referencia a personajes del gobierno) y el cierre de espacios democráticos de retroalimentación del proceso. A grandes rasgos viene a ser la consolidación bajo los nuevos márgenes del régimen en el aspecto ideológico fortaleciendo los aspectos liberales que fundamentan el texto curricular base y desdibujando los aspectos critico-pedagógicos que estaban presentes.

Finalmente, las consecuencias de la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza y la instalación de la Ley General de Educación a fines del año 2009 implico un cambio de orden teórico dentro del curriculum nacional. La organización basada en Objetivos Fundamentales y Contenidos mínimos fue reemplazada por una nueva categoría: Los Objetivos de Aprendizaje. Su proceso de creación, en el gobierno de Sebastián Piñera, fue elaborado neta y exclusivamente entre el MINEDUC con el acuerdo Consejo Nacional de Educación pues partió de la suposición de que al estar señalado por la Ley ya existía el suficiente consenso para su creación. Seria esta ultima la que realiza un viraje significativo en tanto la condición ideológica que estructura las bases de la educación, de conjunto ahora el principio dominante recaería sobre la ideología conservadora con consideraciones desde la ideología neoliberal sufriendo un cambio radical hacia el polo de la transmisión cultural acompañado con un vaciamiento de las propuestas didácticas.

Bajo la óptica de análisis del autor, la ruta de transformación en estas tres instancias tiene puntos de continuidad ideológica en tanto sus finalidades siendo estas de aspectos liberales y críticos mientras que la elección de criterios de selección y organización de contenidos operan diferentes énfasis: Critico ideológico y disciplinar para el marco, liberal y critico disciplinar para el ajuste y conservador/neoliberal para las bases. Las orientaciones siguen un rumbo similar a la selección de contenidos, pero se ven acompañadas de un empobrecimiento didáctico.

Referente a la existencia de las pruebas estandarizadas, estas de por si generarían una dimensión curricular, en la práctica, diferente a la oficial. Si bien existen diferencias entre el SIMCE y la PSU a la hora de generar nuevas dimensiones curriculares, como en el hecho de que la segunda realiza una separación radical entre contenidos y habilidades reflejados en el curriculum oficial mientras que el primero si busca reflejarlos, aunque disminuyendo las habilidades a su expresión más simple, existen también aspectos comunes. El autor señala que la gran problemática de las pruebas estandarizadas radicaría en que estas excluyen: “de todo criterio relativo al contexto en que aprende el estudiante, la fragmentación del conocimiento, la ausencia de conexiones con el presente, la omisión de las habilidades y procedimientos complejos y la exclusión de la dimensión actitudinal”

De conjunto el trabajo de Gazmuri es el puntapié de un análisis de orden recopilatorio de los procesos de transformación curricular desde los años noventa hasta las bases que actualmente rigen la educación referente a la historia y las ciencias sociales hoy en Chile desde la perspectiva de las ideas políticas que las conforman. Trabajo novedoso en tanto la cantidad de antecedentes reunidos, pero aún insuficiente en tanto análisis político en su relación con el contexto y la direccionalidad estructural que subyace tras la creación de cada curriculum, a pesar de ello, resulta una lectura obligatoria para quienes pretendan establecer nuevos análisis de orden estructural en el mundo contemporáneo de la educación.

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