El fallo de la Haya, las alas del Frente Amplio y una mirada socialista internacionalista

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Vicente Mellado

 

El 1° de octubre de 2018 la Corte de Justicia Internacional (CJI) de la Haya emitió el fallo que estableció que el Estado de Chile no tiene la “obligación de negociar un acceso soberano al mar para el Estado Plurinacional de Bolivia”[1]. De inmediato, las repercusiones políticas no se hicieron esperar en Chile.

El Presidente Sebastián Piñera junto a los partidos de derecha —incluido el partido de extrema derecha de José Antonio Kast— celebraron el fallo como “un triunfo histórico para Chile”. Piñera afirmó que “(…) si Bolivia insiste en acceder a soberanía chilena no hay nada que conversar”. La derecha lo consideró como un triunfo patriótico, y Piñera viajó a Antofagasta para celebrar junto a la alcaldesa —“independiente” de derecha— Karen Rojo[2].

Fue el triunfo de los empresarios chilenos, el gobierno y el imperialismo norteamericano. Este último puede estar tranquilo ya que con esta sentencia —como señaló Atilio Borón— la posible demanda de un futuro gobierno mexicano por la devolución de Texas y California, apropiadas por Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XIX, queda descartada.

¿Cómo respondieron los demás partidos?

La ex Nueva Mayoría, con excepción de Partido Comunista (PC) respondieron dándole su respaldo al gobierno[3]. Nada que esperar de los partidos “democráticos” que pactaron la transición a la democracia neoliberal con la Dictadura Militar, los grandes grupos económicos y el imperialismo norteamericano.

Por su parte el PC emitió una declaración ambigua donde no explicitó una posición de si estaba en favor o en contra del acceso al mar de Bolivia. Al respecto sostuvo que: “Nuestra posición [la del PC] es que Chile debiera abrirse a negociaciones, pero que no sólo involucren el tema del acceso al mar (…) Estas conversaciones no pasan necesariamente por entregar un territorio con acceso al mar y soberanía a Bolivia, en eso es clara la sentencia de la CIJ pero pueden haber otro tipo de soluciones (…) Somos países con inmensas riquezas naturales cuya explotación debiéramos potenciar y pensamos también que para avanzar es necesario retomar las relaciones diplomáticas plenas”[4]. Podría interpretarse que el PC buscó eludir el centro de la discusión —mar para Bolivia— para concentrarse en promover buenas relaciones diplomáticas y de cooperación económica entre ambos países.

La ambigua declaración del PC se explica por la incómoda posición que ha ocupado este partido los últimos años al interior del régimen político neoliberal chileno: haber sido miembro del gobierno de Bachelet; gobierno que junto a la derecha estuvo siempre en contra de la demanda del Estado boliviano. Y también por buscar mantenerse dentro de los marcos de la política republicana chilena que implica defender el punto de vista de la soberanía del Estado (capitalista) de Chile, independiente del gobierno de turno.

En conclusión, la posición política del partido que alguna vez fue revolucionario e internacionalista, no combatió el chauvinismo y la xenofobia que el gobierno de Piñera y los partidos de la ex Nueva Mayoría promueven al interior del pueblo trabajador chileno. Tampoco se pronunció contra la abierta política nacionalista anti chilena del gobierno de Evo Morales, más allá de la legítima demanda del pueblo boliviano de querer tener acceso al mar.

¿Y el Frente Amplio?

Desde hace algunos unos meses ha quedado en evidencia que al interior del Frente Amplio (FA) han cristalizado dos alas políticas que conviven en tensión. Un ala derecha dirigido por Revolución Democrática (RD) y el Partido Libeal (PL) y un ala izquierda compuesta por Izquierda Autónoma (IA), Partido Igualdad (PI), Partido Poder (PP), Partido Humanista (PH) e Izquierda Libertaria (IL). Sin embargo, esta constituye su ala izquierda parlamentaria, ya que por fuera del Congreso Nacional, existen otras fuerzas políticas que se ubican como la extrema izquierda del FA, tales como Socialismo y Libertad (SOL), el Movimiento Democrático Popular (MDP) y Ukamau. A esta extrema izquierda, RD ya señaló de modo indirecto que la quiere desplazar del FA[5].

No solo existen dos alas al interior del bloque parlamentario frente amplista. Sino que también existe una tensión política entre algunos de los parlamentarios frente amplistas —tomados como como bloque— y las bases militantes representadas en sus dirigentes sociales y comités locales en distintas comunas del país. Esto debido a las declaraciones de algunos de sus principales referentes parlamentarios —Gabriel Boric y Giorgio Jackson— por la situación política en Nicaragua y Venezuela, y también por su posición política de igualar el régimen cubano con cualquier dictadura militar latinoamericana[6].

Estas diferencias estratégicas al interior de FA también se manifestaron con absoluta claridad al conocerse el fallo de la CIJ en la Haya.

El ala derecha del Frente Amplio (FA) —Revolución Democrática (RD) y el Partido Liberal (PL)— emitió declaraciones como las del diputado Pablo Vidal, quien afirmó estar “satisfecho” con la sentencia de la CIJ[7]. Piñera realizó una reunión en el Palacio de la Moneda con el fin de presenciar el proceso del fallo, y la ausencia de los parlamentarios del FA produjo una ácida crítica de Chile Vamos —coalición de los partidos que defienden el legado de Pinochet— que cuestionó “el compromiso del FA con la “política de Estado”[8]. Esto fue refutado por Vlado Mirosevic del PL, quien declaró que él personalmente no había sido invitado, y que no tenía “una posición distinta a la de los argumentos que se están dando hoy día en la defensa chilena en La Haya”[9]. Al respecto el diputado Vidal afirmó que como FA “respaldamos la postura del equipo de la defensa chilena en La Haya”.

Debe recordarse que entre el 18 y 21 de octubre, RD está organizando un gran acto titulado “A toda Marcha”[10], junto a referentes de la nueva izquierda reformista internacional. Entre los que asistirían Iñigo Errejón de Podemos Estado Español y referentes de Syriza de Grecia. Con este acto RD busca sellar la hegemonía al interior del FA. Qué mejor que hacerlo con organizaciones de izquierda europea que promueven principios similares a RD: Podemos de Errejón se opuso rotundamente a la demanda del pueblo catalán por la autodeterminación nacional[11], alineándose con la reaccionaria política de defensa de la soberanía española de los partidos políticos del régimen de la transición postfranquista —el PSOE y el PP; y Syriza fue gobierno en Grecia en 2015 prometiendo que no pagaría la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI). Hizo todo lo contrario, impuso el ajuste del FMI, la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE), contribuyendo a degradar las condiciones de vida del pueblo griego.  Esta es la izquierda que toma como referencia RD. Una izquierda que con la finalidad de convertirse en un proyecto político viable dentro de los márgenes que permite la democracia capitalista,  busca acuerdos con los partidos capitalistas y sus instituciones internacionales.

Queda claro que el bloque hegemónico del FA al interior del Congreso constituye un sector político que se ubica dentro de la tradicional política internacional del Estado de Chile hacia Bolivia, mantenida desde el fin de la Guerra del Pacífico (1879-1883) hasta la actualidad. Un gobierno que tuvo una posición política activa y favorable en otorgar salida al mar al Estado boliviano fue la Unidad Popular (1970-73). Sin embargo, el golpe militar en Bolivia en agosto de 1971 que derrocó al gobierno de Juan José Torres puso fin a este primer acercamiento. No obstante lo anterior, antes del golpe anticomunista en Bolivia, el gobierno de Allende estuvo barajando la opción de retroceder en su posición política en vista de la férrea y contumaz oposición de las Fuerzas Armadas chilenas. Como una anécdota para el recuerdo histórico, el gobierno de Allende temió que su política hacia Bolivia alentara un golpe militar[12], el que por paradoja ocurrió dos años más tarde por otras razones.

Por lo tanto, el ala derecha parlamentaria del FA converge con la política del bando reaccionario de la contienda, junto a los partidos de la ex Concertación y Nueva Mayoría y los partidos de la derecha pinochetista.

Al otro lado de la vereda del FA, su ala izquierda parlamentaria—Izquierda Autónoma (IA), Partido Poder (PP), Izquierda Libertaria (IL), Partido Humanista (PH) y Movimiento Autonomista (MA)— emitió declaraciones contrarias a las expuestas por el bloque hegemónico del FA. Referentes frente amplistas como el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, la secretaria general de MA, Constanza Schönhaut, la diputada Claudia Mix de Poder, “Florcita Motuda” y otros se ubicaron en favor de otorgar salida al mar para Bolivia[13]. El ala izquierda del FA mantiene simpatía con referentes internacionales del “progresismo postneoliberal” latinoamericano, como es el chavismo venezolano, el kirchnerismo argentino y el gobierno de Evo Morales. Gobiernos que tienen en común haber llegado al poder del Estado capitalista con programas de redistribución de ingreso, que dependiendo de cada caso, lograron obtener el apoyo de amplias franjas de los sectores populares. De estos gobiernos, el de Evo Morales ha sido y es el más exitoso.

En conclusión, existen dos posturas al interior del FA ante la demanda marítima del Estado boliviano: el ala derecha parlamentaria —RD y PL— que se ubica en favor de la tradicional política soberanista y reaccionaria del Estado capitalista chileno; el ala izquierda parlamentaria —IA, PP, PI, IL, MA— se ubica en favor de la salida al mar para el Estado boliviano, manifestando su simpatía por el gobierno de Evo Morales.

Sin embargo, a pesar de las diferencias manifestadas entre el ala izquierda y el ala derecha del FA respecto a la demanda de acceso al mar por Bolivia, el FA emitió un comunicado en conjunto manifestando su posición como bloque político. Comunicado que no gustó para nada a dirigentes sociales intermedios y de base del FA, tanto de su ala izquierda parlamentaria como de su ala derecha.

En el comunicado se declaró que los partidos políticos del FA se comprometían públicamente “para aceptar y respetar la sentencia que emita este tribunal [la CIJ]”[14], desviando el foco de la discusión —la demanda boliviana por acceso al mar— a una reivindicación general del compromiso histórico del Estado de Chile por buscar soluciones pacíficas a las controversias “(…) tanto en el mundo como en la región latinoamericana”, enfatizando en “(…) [e]l fortalecimiento del derecho internacional y la creación de los instrumentos necesarios para asegurar la concordia, sobre todo entre países vecinos, constituyen objetivos permanentes de la política exterior chilena”[15].

La declaración del FA terminó afirmando su postura en favor de una política integracionista entre el pueblo chileno y el boliviano, “transformando el término de este proceso en la CIJ en una nueva oportunidad para mirar al futuro”.

El problema político de esta declaración reside en que de modo tenue y buscando “enfriar” los ánimos chauvinistas del pueblo chileno, el FA terminó de modo indirecto haciéndose parte de la política del gobierno de Piñera y la ex Nueva Mayoría: negar la demanda del Estado plurinacional de Bolivia. No mencionó el vínculo del Tratado de 1904 con la Guerra del Pacífico, el rol del imperialismo británico ni las verdaderas implicancias geopolíticas que están detrás del fallo. En este sentido, Atilio Borón —referente intelectual de sectores del ala izquierda del FA— fue más preciso:

“(…) el fallo del tribunal de La Haya peca de un tecnicismo que no se compadece con la densidad histórica y geopolítica que encierra esa controversia (…) No se hicieron cargo de la dimensión y la  génesis del conflicto y del papel de las grandes potencias de la época –Gran Bretaña y en menor medida Estados Unidos- que utilizaron al gobierno de Chile como un “proxy” para apoderarse de las riquezas mineras existentes en esa región. (…)”

Y más adelante señaló que a la CIJ no “(…) se les escapaba a su entendimiento que en caso de trasponer ese límite, ordenando por ejemplo la restitución aunque fuese parcial del territorio boliviano, un futuro gobierno de México podría plantear una reclamación similar por el robo de la mitad de su territorio a manos de Estados Unidos, ocurrido unos treinta años antes de la Guerra del Pacífico en la que Bolivia y Perú perdieran parte de sus posesiones”.

Dicho así las cosas, el FA ha quedado al debe con una política internacional consecuente en pro de la solidaridad e integración de los pueblos americanos. Su declaración, pese a las diferencias internas, borró de un plumazo las declaraciones del ala izquierda y sometió a las bases frente amplistas que están en favor de la demanda marítima boliviana al consenso de “defender la política del Estado” impuesto por el sector conservador del FA.

¿Dijeron algo los izquierdistas del FA?

Desde una de las alas políticas de MA, Nicolás Valenzuela se atrevió a decir lo que sus parlamentarios no quieren decir:

“(…) La verdad es que si miramos con rigurosidad, tanto en el pasado como en el presente y salvo contadas excepciones, Chile ha sido un proyecto hecho por y para las oligarquías y los capitales trasnacionales. Es cosa de ver lo que pasa con nuestros bienes comunes, con nuestro mar entregado a siete grandes familias y nuestros minerales explotados por capitales extranjeros. Por eso, no está demás decir que para los intereses capitalistas es mejor que el mar y la tierra en disputa, se mantengan del lado chileno, en el cual, con poca vergüenza, se han apropiado (1). En ese sentido, La Haya no le ha entregado nada de mar a Bolivia, pero tampoco se lo ha devuelto a los chilenos.”

“De hecho, llegamos al absurdo de someter a juicio de un tribunal lo que debiese ser parte de un diálogo entre los pueblos, diálogo que supera con creces la idea de soberanía marítima dependiente de uno u otro Estado.”[16]

No obstante la correcta denuncia del militante autonomista a la política reaccionaria del Estado de Chile, su propuesta por la independencia económica de Chile y América Latina del imperialismo norteamericano, así como lograr una real integración económica, social, cultural y política de los pueblos latinoamericanos, se mantiene dentro de la concepción estratégica del “Estado-Nación”. Para el marxismo, este concepto no es más que una forma elegante y sutil de definir al Estado capitalista.

La propuesta internacionalista del autor se empantana con la referencia al Estado-nación y la ambigua propuesta de un modelo económico que combina propiedad estatal, privada y comunitaria. Sin embargo, más allá de que se pierde en estas propuestas “nacional populares”, debe reconocerse su esfuerzo por integrar la transición al socialismo como perspectiva. Algo que la dirección oficial del FA no contempla en lo absoluto por ser “del siglo XX” o propio de una “izquierda chilena vetusta pasada de moda”.

La verdadera integración y solidaridad entre Bolivia y Chile es la formación de una Federación de Repúblicas Socialistas del Pacífico junto a Perú

Acorde con el marxismo, pensamiento político internacionalista y socialista, los que se reivindican socialistas y anti capitalistas deben rechazar las políticas exteriores de Estados que oprimen y gestionan la explotación de su propio pueblo. En ese sentido, el fallo de la Haya solo sirve para mantener tensas las relaciones entre dos gobiernos capitalistas, si bien completamente diferentes, pero que alimentan el chauvinismo, la xenofobia y el odio entre los pueblos boliviano y chileno.

Se debe combatir de manera férrea hasta el más mínimo indicio  de chauvinismo que promueven los empresarios y gobiernos en los trabajadores de un país determinado para alimentar el odio contra los trabajadores inmigrantes o de algún país vecino. Por ese lado, el ala izquierda del FA ha intentado hacerlo con su política de apoyo a la demanda del Estado boliviano, pero de modo parcial.

La postura del ala izquierda del FA de estar en favor de la salida al mar de Bolivia oculta una contradicción. Estar en favor de la demanda boliviana en general, implica fortalecer la política anti chilena del gobierno de Evo Morales que busca favorecer a los empresarios transportistas y otros sectores capitalistas bolivianos que serían los verdaderos ganadores con la salida al mar.

Sin embargo, un socialista consecuente sí debe estar en favor del derecho del pueblo boliviano de obtener una salida al mar. La explicación del porqué del cierre de la frontera del Estado boliviano hacia el mar tiene sus antecedentes en la Guerra del Pacífico del siglo XIX. Guerra promovida por el imperialismo inglés y la oligarquía chilena contra las oligarquías peruana y boliviana para apropiarse del salitre. La apropiación por parte de los capitales imperialistas británicos no implicó desarrollo económico y social para Chile. El estallido de la “cuestión social” a principios del siglo XX constituye un argumento suficiente.

Por lo tanto, el derecho de acceso al mar tampoco está efectivamente garantizado en Chile a los trabajadores y el pueblo, donde el mar pertenece a siete familias de empresarios —Angelini, Sarkis, Stengel, Cifuentes, Jiménez, Izquierdo y Cruz— que tienen la concesión a perpetuidad de explotación de los recursos marinos; la costa se contamina con empresas como Oxiquim en Quinteros, o en Antofagasta grandes transnacionales imperialistas como la BHP Billiton posee puertos privados para exportar minerales haciendo pasar el oro por exportación de cobre eludiendo el pago de impuestos.

La existencia de estos puertos privados y del cobro de altos impuestos a los transportistas y comerciantes bolivianos por la salida de sus mercancías, constituye un gran negocio para sectores patronales chilenos. Negocio que no podría prosperar si se otorga la salida al mar a los bolivianos. El vínculo entre empresas imperialistas, chilenas y el Estado de Chile y el conflicto con empresarios bolivianos constituye una unidad indivisible al momento de analizar el problema político que está detrás del fallo de la Haya.

El acceso real al mar para el pueblo trabajador, indígena y campesino de Bolivia solo será garantizado con la existencia de un nuevo sistema político, económico y social de intercambio cultural que también asegure el acceso real al mar del pueblo de Chile, el , como se señaló más arriba, solo tiene acceso formal al mar, ya que este es propiedad privada de siete familias de grandes magnates.

Este nuevo régimen político cultural solo puede ser una Federación de Repúblicas Socialistas del Pacífico, perspectiva todavía ausente en los sectores críticos del FA.

Por ello, los militantes del FA que están en contra de la sentencia del Fallo de la Haya, y que no comparten la hegemonía de RD y el PL al interior de la coalición política, están invitados a reflexionar en torno a cómo conquistar una integración real con nuestros pueblos hermanos boliviano y peruano. Esta no puede ser más que luchando en Chile por un gobierno de trabajadores en ruptura con el capitalismo, única forma de avanzar al socialismo y proponer una verdadera alternativa de colaboración cultural, económica y política con el pueblo boliviano.

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45708012.

[2] https://www.latercera.com/politica/noticia/pinera-desde-antofagasta-bolivia-insiste-camino-equivocado-dialogo-se-imposible/338812/.

[3] https://www.latercera.com/politica/noticia/parlamentarios-la-nueva-mayoria-tras-triunfo-chile-la-haya-reconocen-gobierno-bachelet-esperan-nueva-etapa-relaciones-bolivia/337444/.

[4] http://www.pcchile.cl/npcchile/2018/10/01/sobre-el-fallo-de-la-cij-de-la-haya-la-opinion-preliminar-de-los-comunistas/.

[5] https://www.radioagricultura.cl/politica/2018/09/21/ubican-a-diputadas-jiles-y-mix-en-la-extrema-izquierda-del-frente-amplio.html.

[6] https://www.laizquierdadiario.cl/Boric-afirma-que-los-DDHH-deben-ser-responsabilidad-de-la-izquierda.

[7] https://www.latercera.com/politica/noticia/frente-amplio-reacciona-manera-dividida-ante-triunfo-chile-la-haya/337515/.

[8] https://www.emol.com/noticias/Nacional/2018/03/20/899375/La-division-del-Frente-Amplio-en-torno-a-Bolivia-Politica-de-Estado-o-apoyo-a-demanda-maritima.html.

[9] ídem.

[10] http://www.theclinic.cl/2018/09/25/revolucion-democratica-da-el-puntapie-inicial-al-festival-a-toda-marcha-que-en-octubre-congregara-a-la-izquierda-mundial-en-chile/.

[11] https://www.laizquierdadiario.cl/Referente-del-Frente-Amplio-senala-como-ilegal-e-ilegitima-la-independencia-de-Catalunya.

[12] Información extraída de los artículos publicados por Jorge Magasic en https://www.lemondediplomatique.cl/Bolivia-y-el-mar.html.

[13] https://www.emol.com/noticias/Nacional/2018/03/20/899375/La-division-del-Frente-Amplio-en-torno-a-Bolivia-Politica-de-Estado-o-apoyo-a-demanda-maritima.html.

[14] https://www.frente-amplio.cl/noticias/frente-amplio-se-compromete-acatar-fallo-de-la-haya-por-demanda-de-bolivia.

[15] Ídem.

[16] http://revistadefrente.cl/de-la-haya-y-la-politica-del-pasado-a-una-politica-exterior-del-futuro/.

 

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